Una niña juega en su habitación hasta que escucha la voz de mamá, llamándola desde la cocina para que baje a cenar. La niña baja las escaleras y justo antes de entrar en la cocina una mano la jala desde la alacena y la sujeta fuerte de la boca para que no pueda gritar.

—Shhh —le dice mamá, con la voz muy baja. —No hagas ruido, esa no soy yo.