guardián

Hay una pequeña isla en el mar mediterráneo que no aparece en ningún mapa, ni puede verse desde ninguna costa. En esta isla hay un faro, con los muros podridos por el tiempo y el agua salada, que jamás se ha encendido. No hay nada dentro, excepto por la escalera en espiral que llega hasta arriba y arriba, un viejo y polvoriento librero.

Los libros no tienen título y están encuadernados en piel, hay sólo un espacio en todas las estanterías. Sí llegas a sacar uno de los libros, se abrirá por si mismo en tus manos, y las palabras que contienen comenzaran a gritar en un antiguo lenguaje. Debes forzarlo a cerrarse y regresar al librero, o el mal inmortal contenido en sus páginas será libre y tú tomarás su lugar; tu alma por las palabras, tu sangre para la tinta y tu carne para la encuadernación, las páginas y las costuras.

Si llevas el libro correcto a la isla y lo colocas en el espacio vacío, el faro se encenderá. Mientras esté encendido, el mundo se volverá un paraíso, pues todo el malestará contenido en el faro y mientras esté encendido, nada podrá salir o entrar.

¿El único problema? Te quedarás ahí, para siempre, con todo el mal conocido por hombre o dios y la única forma de salir sería apagar, de nuevo, el faro.

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