El deseo

 

En un departamento de emergencia de un hospital privado, una mujer de cincuenta años fue ingresada por dolor abdominal y fiebre. Durante el internamiento, la paciente reportó el uso periódico de antidepresivos, pero su historial médico no reveló mayores datos; al examen físico, no se localizaron anomalías; los análisis de laboratorio agregaron poco al diagnóstico. Decidí proceder con una exploración pélvica exhaustiva, solicitándole a una enfermera que preparara a la paciente en un cuarto de exploración ginecológica.

Cuando me apersoné en dicho cuarto, la enfermera me miró y me susurró que el diagnóstico sería rápido. Al examen pélvico descubrí tres largos y oxidados imperdibles asegurando sus labios vaginales interiores. La paciente sufría de un comportamiento obsesivo enfocado en su infertilidad. Dos semanas antes, había comprado un pollo pequeño en el mercado y lo había insertado en el interior de su vagina, pieza por pieza, asegurándola luego para mantenerlo dentro.

Esperaba que se convirtiera en un bebé.

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