entre la lluvia, entre la nieve —sobre Blade Runner 2049

  • Puede que como respuesta al estandarte secreto en el que Blade Runner se convirtió, la secuela  resulte un inverso argumental. Allá, uno de los monólogos más importantes del cine, el hallazgo existencial oculto tras la eficacia de Deckard; acá, diálogos de grandilocuencia barítona y el anterior enigma cristalizado como premisa de arranque: un blade runner abiertamente replicante que pesca y persigue el enigma de la nueva historia: ¿dónde está el hijo de Deckard?
    La vuelta de tuerca (si calza en la definición) quiere hablarle justo a ese espectador mesmerizado por los neones de la original a través de su instauración como un clásico; su guía argumental (un recuerdo) puede representar uno de los mejores sapes generacionales que he visto: este recuerdo no te pertenece, dice llegado a cierto punto la trama, pero creíste que era tuyo y eso es muy normal.
  • El hálito cáustico del primer hallazgo no desmerece el resto de las pulsiones, la película tiene al menos un comentario ácido para muchos de los rasgos de nuestra contemporaneidad en representaciones económicas y puntuales: Deckard demuestra tener severos problemas de criterio a la hora de ejercer una paternidad responsable; nuestro nuevo y hierático Blade Runner puede sostener una sola relación significativa en su vida con una app de celular actualmente muy verosímil, etc.§

valles inquietantes —sobre Resident Evil Vendetta, de Takanori Sujimoto

  • Si esto hubiera salido alrededor de hace quince a diez años, habría vuelto loco a su público objetivo. Pasa lo mismo que con otras “grandes obras” de la cultura popular gestadas en la pantalla chica, el joven Internet y la primer década del siglo: corresponden a una edad y a una época tan particular que son incapaces de envejecer, en el sentido de que en realidad nunca estuvieron vivas.
    Ay, no sabíamos entonces que RE sería adaptada por W.S. Anderson y que W.S. Anderson no haría ningún otro milagro más allá de Event Horizon, no sabíamos que a capcom se le habrían acabo las ideas para la tercera entrega y que todo en adelante se trataría de otra clase de juego, algo que ni trataba ni esperaba incomodar ni asustar a nadie; ni siquiera a su propia base de fanboys (tal vez a quien menos).
  • La historia toma la batuta y la responsabilidad de atar cabos y seguir en un futuro medio distante a los ganadores del concurso de personajes mejor recordados: héroe genérico uno, héroe genérico dos y Tomboy-que-ahora-es-científica; se trata más bien de un OVA, de una adaptación libre o ya de plano, de lo que tenían pensando para la siguiente entrega de la serie antes de que llegara el reboot.
  • Yo no sé el resto de la raza humana pero mi punto de partida para evaluar qué tan buena o mala es una animación 3D es Final Fantasy: The Spirit Within, que bien puede no tratarse de la mejor película de animación jamás realizada sobre el planeta tierra (nada nunca superará a Bambi), pero estaba tan sobrecargada de recursos que parte del plan de negocios de Square Enix era lanzar a la morra protagonista como la primer “actriz virtual” de la historia.
    Así tengo más puntos de partida: utilizo la última pelicula de los power rangers para evaluar la originalidad de cualquier trabajo cinematográfico independiente (si tu idea se logró primero o mejor en los power rangers, a tu peli indie le hace falta indie), uso a Pepito y chabelo vs. los monstruos como herramienta de análisis de crossovers, remakes o adaptaciones y me valgo de la trilogía de Matrix para medir cualquier película en el puto tren del mame justo ahora.
  • No es mejor que Final Fantasy. Está casi ahí, creo, pero no, ni a mentadas. Los personajes están a centímetros de la expresión humana y por completo domiciliados en el valle inquietante: quieren ser demasiado humanos para adscribirse a un estilo de caricatura y demasiado ausentes para ser en realidad humanos. Tal vez lo que más luzca de la cinta por el público foco (equivocado, en todo caso) sean las secuencias de acción, pero finalmente, en alguna parte del proceso de producción, el estudio decidió nunca dibujar una línea entre una animación que funcionaría como un preliminar para comenzar a jugar un videojuego y lo que se espera de una película de hora y media.§

el jardín de Marissa —sobre Colossal, de Nacho Vigalondo

  • Se siente injusto categorizar a Vigalondo como un director de género al que se le da muy bien la fantasía, la ciencia ficción y el horror; también, es imposible divorciarlo de dichos géneros y suscribirlo al llamado cine independiente, pues su cine explora los rasgos de estilo y temática en el aspecto más popular de tales géneros.
    Sin ir más lejos, 7 35 de la mañana, una pieza clave en la formación de su carrera como director cuenta con el doble registro de ser un video musical cursi y también una extraordinaria respuesta a la clásica forma en la que Hitchcock llegó a explicar la esencia del suspenso en el cine.
  • Ya si fracasa o si alcanza el éxito, Colossal está acompañada de una estrategia que raya en los límites interpretativos de una pieza cinematográfica en cuanto a su marketing, que se encuentra pensada desde la concepción misma de su guión: la cinta apela al cine de kaijus muy a la del Toro, pero esto se trata de un anzuelo; lo mismo ocurre para el público que haya visto en el trailer una comedia ligera con tintes fantásticos en donde queda claro que los movimientos corporales de una chica controlan los de un monstruo kilométrico.
    Puede que ahí se encuentre la firma o el componente fundamental del cine de Vigalondo: como en el cortometraje que filma para the ABC’s of Death, la ciencia ficción en código 7 o el profundo dominio del cine Slasher de Los cronocrímenes, su cine siempre se trata de una experienia de hallazgo que se aprovecha de las espectativas de su público.

  • Ni cine de kaijus, ni comedia fantástica, tanto como un manifiesto de la violencia contra la mujer en la cultura occidental; mucho más increíble es que mostrar el argumento oculto de la pieza, no la desnuda: para cuando el fan de Godzilla o Pacific Rim y el público que busca evadirse de la realidad por un rato, descubran que este es el caso, se quedarán a ver al final y carajo, es buenísimo.
  • ¿Qué tan cerca quedará el jardín de juegos para niños de Colossal del de Marisa? §

el respeto al monstruo —sobre Sadako vs. Kayako, de Kôji Shiraishi

  • Hace poco Landis, hablando sobre el proyecto dark universe, encabezado por la película the mummie estrenada en este mismo mes, habló de los monster rallys, que básicamente corresponden a la etapa en la que los estudios universal buscaron seguir explotando las franquicias de sus monstruos clásicos, ya reconceptualizando a los monstruos en situaciones distantes a su argumento original o precisamente, confrontándolos; para el director de la icónica de licántropos el problema descansa sobre todo en la presencia de monstruos más contemporáneos, tales como el par de luminarias que asegurarán un regreso económico en taquilla y también garantizan que la película no hace ni el mínimo esfuerzo por permanecer en su género o estilo originales.
  • Años atrás, ya otro estudio se caló en pelear a sus monstruos en pantalla sacando un sueño chairo  de la fanaticada del development hell y lanzando al ring a los principales de Nightmare on Elm Street y Friday the 13th; los resultados fueron desde el punto de vista más optimista, encontrados: para la filmación, el director Ronny Yu decidió declinar la disposición de Kane Hodder, quien había venido interpretando el papel del matón de calenturientos durante las últimas cinco películas, en favor de Ken Kirzinger, argumentando que él siempre había creído que Jason debía ser más alto.
  • Poco después, otro intento de monster rally se estrena, esta vez dirigido por W.S. Anderson, quien, de acuerdo al detrás de cámara de  Alien vs Predator, se metió el presupuesto de la película en crear un animatrónic hidráulico del xenomórfo, mismo que aparecería cerca de seis minutos en el corte final. Los resultados de la cinta fueron tan, encontrados, que incluso habiendo reunido el suficiente interés para justificar una segunda entrega, el proyecto entero y la idea de integrar el encuentro entre alienígenas en las historias canónicas de cada cual de ahí en adelante, fueron barridos debajo del tapete.
  • Pueden deducirse varias causas que tienden a eliminar toda posibilidad de continuidad en estos proyectos: las cintas son diseñadas como cashgrabs para explotar un público cautivo y la producción selecciona directores que exigen animatrónicos hidráulicos o actores más altos para hacer sus cintas, mientras en general suelen ser aves de paso del género y parecen dar la impresión de que el proyecto les viene y les va (‘sease que, los monstruos no son respetados).
  • Incluso siendo público cautivo del género en cuestión, cuesta trabajo desembolsar el boleto para ir a ver una película que, si se siguió el caminito tanto de Ringu como de Ju-on, cuando ambas piezas resultaban ser verdaderas piezas de autor (la fraquificación vino despúes), mucho más cuando very mucho conscientes de los gustos de su público, cinépolis ofrece solamente una función a las diez y media de la noche y te la proyectará doblada a fuercitas.
  • La cinta respeta el material original de los monstruos en el cuadrilátero, la dirección corre a cargo de un director que trae bajo el ala a Teketeke y Noroi, que si bien nunca hicieron caminito hacia este continente, son piezas ya clásicas del género; el argumento desplaza a los dos monstruos de la comodidad de sus cintas y los filtra sobre una visión distinta a la de sus creadores, sin con ello dejar de ser apuntes muy interesantes de la cinematografía de sus películas originales: Shiraishi emplea con extraordinaria sensibilidad los cambios de atmósfera correspondientes a cada fantasma y la manera de filmarlos, los introduce desde su espacio propio e incluso parte de las víctimas habituales de sus historias; en algún momento del film uno tiene la sensación de estar mirando una continuación de cualquiera de las dos películas.
  • Entonces llega el momento kawaii: dos personajes salidos de las profundidades del animé más elemental se presentan, los fantasmas de la cinta les hacen los mandados, la atmósfera se rompe; lo peor de todo es que son ellos el catalizador del “pleito” entre Sadako y Kayako.
  • El pleito entre Sadako y Kayako dura minutos, raya en lo mediocre: se siente como si los apuntes del director, hasta ese momento interesantes, se hubieran acabado; lo dejan a uno con la impresión de que dicha parte fue filmada sin mucha idea, con mucha prisa o ambas; las referencias se acaban y el público se queda a solas con los dos personajes mcguffin introducidos hacia el tercer cuarto de la cinta.

dulces para los dulces —sobre el monstruo pentápodo de Liliana Blum

  • Hay una evolución muy evidente en el método o tono narrativo de las historias de Blum, aunque ciertas tendencias hacia el retrato de una soledad muy específica que se antoja siempre relacionada con la definición de rasgos inusuales (entiéndase por ello a la clase de personajes que pueblan una peli de Lynch o ya de plano la de Freaks) parece ser un tópico permanente de sus historias.
  • Ese cameo en la escena de la tele.
  • Si bien entiendo la decisión de perspectiva de retratar al pedófilo desde una tercera persona de rasgos muy intimistas pero con una necesaria distancia compuesta de rasgos románticos (la narrativa del perpetrador del crimen es villanesca inclusive para lo permisivo que el tema pueda resultar en cuanto a la opinión pública) y una embarrada de conocimiento criminalista popular, la decisión de limitar la segunda perspectiva documental en Aimeé, lo deja a uno como lector con cierta curiosidad de ver los efectos de ese mismo ángulo desde el lado de Raymundo, ¿hay una decisión de tintes morales ahí?
  • Materiales de construcción y cuánto de la información es divulgativa.
  • Paradoja o sintomáticamente, uno de los mejores capítulos de la novela, que creo consigue un impacto increíblemente profundo en toda clase de sensibilidades se aloja en el capítulo Ositos de goma.