Vox y el Rey Beau

Para recapitular, he comenzado a escuchar y ver cosas: silencios extraños en mi casa y hace una noche, un hombre a los pies de mi cama, de paso mi radio deja de emitir ruido sin razón alguna; cuando le conté a mi mamá, ella recordó que cuando era una niña, tenía un amigo imaginario extrañísimo llamado Beau, que me contaba historias y provocaba silencios como esos. Les sugiero leer todo lo que se ha dicho antes, por que tal vez sea más fácil entenderlo así que con este pequeño sumario.

Logré dormir un par de horas en el sillón anoche; a primera hora de la mañana llamé a mi universidad y programé una visita con el terapeuta de guardia. Los servicios de salud mental en mi campus son eficientes y yo ya estaba en un diván esa misma tarde, eso me ayudó a calmarme.

El terapeuta se dedicó a establecer mi historia y entender mi problema. Todo lo que le dije fue que estaba escuchando voces, y que de verdad estaba muy preocupada. El terapeuta, de hecho, fue comprensivo. Me dijo que la gente solía saltar a diagnosticar Esquizofrenia en cuanto alguien comenzaba a “oir voces”, pero que no es el único motivo: Los amigos imaginarios surgen de las líneas desdibujadas entre la realidad y la fantasía que un niño puede percibir y de nuestra necesidad de control y seguridad. Si mi amigo imaginario parecía estar a nada de volver, tal vez yo me encontraba lidiando con algún trauma de esos días, algo que tal vez experimenté y que estoy ignorando (la verdad no lo creo) o bien, algún recuerdo reprimido que se “aflojó” hace poco. Eso, o también, podía tratarse de algo en mi cerebro: un tumor, una lesión. Iniciamos con el trámite para lograr que la aseguradora aprobara una TAC.

Mientras tanto, me sugirió que intentara dormir. Era muy posible que esto se tratara de una combinación de poco sueño y el estrés provocado por mi rompimiento y mi mudanza. También me ha pedido que deje de tener miedo. Si me estoy volviendo loca, eso es manejable. Si hay algo traumático en mi pasado, hay que escuchar a lo que las voces dicen, para determinar qué es lo que intentan proteger. Tal vez Beau ha surgido de mi subconsciente por que cree que lo necesito. Cualquiera que sea el caso, la voz no está intentando dañarme, no me está ordenando que me prenda fuego o que asesine a nadie. No soy especialmente suicida, o depresiva, así que me ha dicho que no hay problema con respetar mi decisión de no consumir ningún medicamento por el momento y que no, de verdad no cree que termine encerrada en algún cuarto acojinado.

Después de esto, llamé a mi mamá, pienso que me vendría bien enfrentar esto en las formas más directas que me sean posibles, así que insistí y le pedí que intentara recordar toda la información y las historias sobre Beau, todas las cosas extrañas que pudieran haber ocurrido mientras jugaba con él. No le dije que estaba escuchando voces, ni que acababa de ir a mi primer sesión con el loquero, sobre todo por que no quiero asustarla; así que sólo le expliqué que estaba escribiendo algo para un proyecto de psicología y que necesitaba su ayuda. No estoy segura de si me creyó, pero accedió a contarme. Por cierto, si alguno de ustedes sabe cómo darle noticias así a sus padres, soy toda oídos.

Esto es lo que se me ocurre: yo les voy a contar algunas de las historias sobre Beau y algo de las cosas raras que acompañan esas historias, para ver si alguno de ustedes puede notar alguna cosa que a mí se me esté escapando. Sé que es mucho pedir, pero hasta ahora al parecer las historias les han gustado, y siento que me sería de muchísima ayuda.

No sé qué es lo que estamos buscando. De verdad que no. Como ya se los he dicho, no soy la clase de persona que se cree los cuentos paranormales o que cree que este tipo de cosas ocurran todo el tiempo. La magia no me parece interesante, nunca he visto un OVNI y soy la primera en no tragarme nada de lo que esos programas de aparecidos muestran en videos borrosos. Aún así, por primera vez en mi vida, estoy dispuesta a admitir que todo esto es un poco inexplicable, que tal vez se trate de un Tulpa, o que tal vez algo se encuentre jugando con mi mente. Si, por otro lado, resulta que simplemente me estoy volviendo loca, tal vez de todas formas podamos encontrar algún significado oculto.

Antes de comenzar con las siguientes historias, quiero dejar establecidos algunos detalles que creo que no he respondido aún; este mismo trasfondo tal vez nos permita contar con más luz sobre lo que voy a contarles:

  • Beau fue mi amigo más o menos desde mis cuatro años hasta más o menos los ocho.
  • Como niña, nunca estuve cerca ni interesada en las historias de miedo o las películas violentas. Algunas de las imagenes en estas historias son un poco densas y honestamente no comprendo cómo salieron de mí a los cuatro años. No soy una persona sombría y no me gusta el gore ni ninguna de esas cosas.
  • Hasta donde sé y mi mamá puede recordar, nada terriblemente malo me ocurrió cuando era niña.
  • El motivo por el que Beau me asusta, real o no, es por que se trata de un monstruo come voces, y que cuando “jugábamos juntos”, definitivamente le conté a mi mamá que un día me amenazó con arrancarme y comerse mi voz. Mi mamá lo describe de una forma muy precisa: algo así como si yo hubiera estado cuidando un tigre bebé, aunque me diviertiera, incluso yo misma podía ver algo de peligro.
  • De la misma forma, no puedo decir que alguna vez me haya lastimado. La vez que me amenazó, me amenazó y punto; ahora que ha vuelto a aparecer, tampoco intenta lastimarme, o no me lo parece. Todo lo contrario, creo que me ayudó a descubrir la infidelidad de mi novio y si me asusta, lo hace simplemente por existir.
  • No tienen que creerme una sola palabra; no hay problema, como se los dije, no estoy escribiendo esto para conseguir atención o fama; fuera de estos hilos en el foro, “Vox”, no existe. Sólo quiero arreglar esto y tener mi vida normal y aburrida de vuelta; si de paso esto les entretiene, adelante.
  • Por favor, no tomen estas historias y las reescriban como propias porque pues, son mías, incluso si son un poco extrañas, se trata de mis recuerdos. Como sea, siéntanse libres de dibujar lo que gusten; no tengo idea de por qué me pedirían permiso para algo así, pero como sea.

Voy a contar esto tal y como lo recuerdo, con los espacios que mamá me ayudó a llenar; si llegan a verse demasiado estilizadas, esto es culpa de mi intento burdo por resumir, no soy una escritora. También, lo siento de nuevo si son estúpidas, recuerden que sólo tenía cuatro años.

 
 

Cómo Beau y la Luna se enamoraron

Un día le pedí permiso al Rey Beau de dibujarlo. Era bastante ególatra y amaba todo lo que tuviera que ver con él; esto incluía las historias de sus hazañas, jugar a juegos en donde él era el héroe y por supuesto, los retratos. Le expliqué esto a mi mamá muchas veces, para que no quitara mis dibujos del cuarto cuando estaba jugando.

Mientras dibujaba el paisaje sombrío del lugar callado y lo escuchaba describir su castillo, se me ocurrió preguntarle por qué se veía como se veía. En base a mis recuerdos, la apariencia a detalle de Beau es bastante vaga (dejando de lado lo que fuera que haya visto anoche), pero haciendo un esfuerzo, veo a la persona más alta que hubiera visto en mi vida; vestía ropas oscuras, aunque no puedo recordar si sólo se trataba de alguna clase de toga o era algo así como una armadura. Su sonrisa era mucho más amplia que la de un rostro normal, y contaba con un par de filas de colmillos sobre los que le gustaba sesear y pasar la lengua. La cosa más interesante para mí, era su tono de piel, que como sus ojos y su cabello, eran del color del papel. Todo respecto a él carecía de color.

—Rey, si el lugar callado es tan oscuro, ¿cómo es que tú eres tan blanco?

El rey sonrió, y comenzó a contarme esta historia:

Un día, La oscuridad intentó robarse a la Luna. Estaba cansada de que la Luna cortara sus sombras y corriera a traer al sol cada mañana, así que un día, se aproximó lo suficiente y la arrancó del cielo con un zarpazo.

Esto fue mucho tiempo antes de que Beau se volviera Rey del Lugar Callado y el Lugar Callado aún era un lugar muy triste y muy oscuro. El Rey Malo nunca se interesó demasiado en los problemas de la oscuridad con la Luna por que ni su luz ni la del sol cayeron nunca sobre su reino; pero si había algo que quiso siempre, fue tener todo lo que los demás deseaban. Si La oscuridad deseaba tanto tener la Luna, eso significaba que El Rey Malo deseó tenerla lo doble. Así que llamó a su cazador más fuerte y rápido y le ordenó que trajera consigo a la Luna. Por supuesto, ese cazador era Beau.

Beau despegó tan rápido como pudo volar, directo a La oscuridad. Incluso en esos lejanos tiempos, no le temía a nada, pero no quería ser devorado. Sin la Luna, esta noche era muy oscura. Mucha gente lloraba, y los cazadores del rey estaban ocupados todos, robando y llevándose las voces y las cosas de todo el mundo por que nadie podía ver nada. Esto ayudó a Beau a colarse en el reino de La oscuridad; nadie sospechó nada de un cazador cazando cosas y de cualquier modo, él era demasiado inteligente para que verse sospechoso.

La oscuridad había atrapado a la Luna justo en el centro de su corazón. Era casi imposible navegar hasta allá, y todo estaba lleno de trampas y obstáculos que Beau debía evitar lo mejor posible; aún así, fue capturado por unas brujas horribles y viejas. Algunas estaban tuertas y otras jorobadas, algunas no tenían nada de dientes y otras unos pocos muy podridos y amarillos; algunas eran hermosas, pero no tenían ojos y la lengua se les partía como a las serpientes. Ellas le dijeron, a coro: “

—Pequeño cazador, sabemos por qué has venido. Podríamos decirle a La oscuridad ahora, y la oscuridad te devoraría.

—Podría darles algo a cambio de un poco de su Silencio; así no tendrían qué decir nada, y yo podría continuar con mi camino.

—Sólo existe una cosa que queremos que tú podrías tener, —rieron, —pero si tu cacería te importa tanto, podríamos aceptarlo. Sus garras huesudas y sus hechizos horribles entraron en él y lo jalonearon por dentro. El dolor fue terrible, pero por la cacería, Beau no ofreció resistencia. las brujas se llevaron su rapidez; luego pudo continuar, aunque claro, mucho más despacio.

Luego, se encontró persegido por un enjambre enorme de bichos negros con horribles aguijones y pinzas. Sabía que no se detendrían hasta comérselo entero y sin su rapidez, no había forma de dejarlos atrás. Entonces se detuvo y se dio la vuelta para enfrentarlos, porque él jamás ha sentido miedo. Los bichos se le subieron por todos lados, escarbaron por su piel y se arrastraron por dentro suyo; caminaron sobre sus ojos e intententaron metérsele por los oídos y la boca. Los bichos lo nublaron todo una nube que zumbaba y picaba, aleteando sus pequeñas alas en un tono enloquecedor. Cuando él les habló, algunos ya lo mordisqueaban por dentro.

—Puedo darles algo mejor que sólo mi cuerpo.

Interesados, pararon en seco y preguntaron todos juntos:

—¿Qué podrías tener que quisiéramos?

Soy el más fuerte de todos los cazadores del rey; en vez de mi cuerpo, podrían quedarse con mi fortaleza, con la que podrían cazar cien cuerpos más, en vez de sólo el mío.

Así que sin mediar más palabras, los bichos se comieron su fortaleza por completo, hasta que no le quedó nada. De nuevo, Beau continuó, pero esta vez fue aún más difícil. No podía viajar muy rápido, ni por demasiado tiempo ni atenerse a que podría defenderse, así que tenía que ser muy, muy cuidadoso.

Beau vagó por el reino de La oscuridad en busca de su corazón por mucho, muchísimo tiempo. Este reino era frío y solitario, y no era silencioso, como el Lugar Callado; en su lugar había llantos que no cesaban y sombras enormes que no paraban de arrastrarse por todos lados; los árboles no tenían hojas, el suelo no tenía flores, las únicas luces venían de algunos hongos venenosos que olían a cadáver y el único cambio en el horizonte, venía de algunas ruinas de castillos que la oscuridad había conquistado hacía mucho y desbaratado con todo su peso y aliento.

El corazón de la oscuridad no estaba en donde Beau creyó que estaría, pero aunque había perdido su rapidez y su fortaleza, aún le quedaban sus sentidos. En la única colina de la llanura infinita, había una torre. Era vieja y frágil, estaba cubierta de hongos y parecía a punto de caer. Junto a la torre, había un jardín y ahí la escuchó, llorando.

La Luna estaba sentada sobre un hongo enorme, de espaldas a él. Lloraba y había quemado tanto a las sombras oscuras que le rodeaban que la cicatriz la tenía sujeta. Era muy linda y él no había visto una luz así nunca.

—He venido a secuestrarte, Luna.

La Luna se dio la vuelta para verlo y él se encandiló con su rostro brillante, de luz tan intensa; nada lo había hecho sentir así nunca, nada lo había atraído tanto.

—¿Has venido a salvarme?

—No, ojalá pudiera, pero no me queda rapidez, ni fuerza y ahora, tu horrible luz que no deja nada en paz se ha comido mi razón; estoy vacío, no podría con nada nunca en el mundo, hasta tú puedes conmigo.

La Luna le sonrió y eso lo hizo muy feliz, y supo que no necesitaba ideas, por que la Luna siempre tenía ideas. Se abrazaron y cuando se abrazaron, él sintió cómo la habitaba y lo llenaba con una fuerza, una rapidez y una inteligencia que eran mucho, mucho mejores que los que había perdido. Al poblar su corazón, ella lo cambió.

Con su nuevo aliento, pudo evadir fácilmente a las bestias y las sombras de la Oscuridad. Le persiguieron todo el camino hasta El Lugar Callado, pero los otros cazadores y el mismo Rey los hicieron huir entonces. El Rey estaba complacido y organizó una gran fiesta en honor de Beau; luego, cuando llegó el momento del evento principal, que tendría que ser la Luna, Beau tuvo un enorme problema. Ella lo habitaba, no podía dejar que El Rey se la comiera.

—Mi señor. Si te comes la Luna, La oscuridad no la deseará más.

—¿Cómo es eso? —preguntó el Rey, bastante molesto.

—Ya nadie podrá tenerla. Eso es justo lo que La oscuridad quiere, sin importar si es ella o vuestra majestad quien la devora. Pero, si la liberas, mi señor, serás dueño de su libertad y eso es lo que la Oscuridad desea más que nada en este mundo.

El Rey estaba furioso, pero supo en seguida que Beau tenía razón. Por sí misma, la Luna no valía nada y además, seguramente tenía sabor a polvo y locura.

Así que le ordenó a Beau liberarla. La Luna, que ahora habitaba el corazón de Beau, no quería irse. Lloró y lloró, y esto hizo que Beau se sintiera muy triste. Así que Beau dejó que una parte de la luna se quedara en su corazón. Lo hizo rápido, fuerte y astuto; lo hizo brillar desde dentro, como ella misma lo hacía y así, ella se quedó con un pedazo de la oscuridad de Beau en el suyo. De esta forma, siempre estarían juntos.

Y es por eso que Beau era pálido y poderoso y también fue así como Beau comenzó a conspirar contra el Rey Malo.

He decidido llamar a la siguiente historia “De lo que mamá cree haber visto y porqué puede que haya comenzado a llorar en ese entonces”, que es un título espantoso, pero yo nunca he sido muy original. Esta historia es cursi, quise contarla primero por que creo que es importante mostrar cómo es que tal vez Beau no sea tan malo… antes de que sepan todo lo demás.

 

 

 

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