Preguntas y respuestas

Lo siento, me está llevando una eternidad escribir cosas últimamente. Todo me tiene frita, pero siento que esto debo terminarlo. Lo último que puedo hacer es al menos responder algunas preguntas.


 
 
 
Anónimo: Yo tengo preguntas. Además de toda la situación de Beau, ¿cómo describirías tu vida por entero justo ahora? ¿estás feliz?, ¿estresada?, ¿hay algo que te moleste?, ¿cómo van la escuela/trabajo, tus amigos/familia?
De hecho mi vida ha estado muy normal. Tengo un buen trabajo, un departamento aceptable y he superado lo de mi ex. Mi familia y mis amigos son buenos conmigo, son relaciones estables. Es por eso que tengo la sensación de que esto ha salido de la nada. Soy tan promedio como una persona promedio puede serlo.

Anónimo: Vox, ¿cuáles son las dimensiones de Beau?, basado en la descripción de tus sueños, me da la impresión de un Michael Jackson con manos esqueléticas, piel pálida y una vestimenta rara. ¿Es alto, puedes describir un poco más su voz, cómo es su cara, tiene los pómulos altos, su cabello? ¿Sus colmillos son como los de un lagarto, en forma de cono, son como los de un tiburón, son cuchillas como los de un dinosaurio?
Es bastante difícil describirlo a detalle porque todo al respecto de él es demasiado lejano a lo humano y yo soy una artista pésima. Su piel se ve justo como la de un albino. Sus colmillos se parecen a los de un cocodrilo, puntiagudos y de diferentes tamaños que cierran totalmente. Es muy ato —diría que fácilmente topa con el techo. Su cuello es largo. Su sonrisa es demasiado amplia. Tiene los pómulos altos y puntiagudos y sus ojos son enormes, su cabello es blanco y está peinado hacia atrás.

Anónimo: ¿Beau se ve como Jack, de la película de animación de Burton?
No, tampoco es como David Bowie o Jhonny Depp, como lo han estado discutiendo; aunque no me molestaría. Tiene piel encima, aunque no se ve demasiado humano. Siento mucho ser tan mala describiéndolo, nunca he visto nada como él. Es confuso para mí de pies a cabeza, pero en especial, sus manos; personalmente, me aterran, pero puede que sea porque “sentí” una de ellas, algunas veces.

Anónimo: Sólo por curiosidad, ¿Cómo suena la voz de Beau, es una combinación de todas las voces que ha robado o tiene una voz propia?
Tiene dos. Su voz normal, que es como la que he estado escuchando; es las voz de un hombre adulto, como distorsionada; como si tuviera que pasar por alguna clase de interferencia. Sus suspiros son los que suenan como si tomaras un puño de voces juntas y las hicieras hacer el mismo sonido al mismo tiempo, en distintos tonos y volúmenes; como si fueran un coro que sale de la misma boca.

Anónimo: ¿Alguna vez ha sido compañero de alguien más de la misma forma en que lo ha sido/es para ti?
No recuerdo que haya llegado a mencionarlo. Amaba a la Luna, aunque no pudieron quedarse juntos. Toleró muchas criaturas. A través de las historias, parece que normalmente se concentra en la reciprocidad y en conseguir lo que está buscando. No estoy segura de haber sido su compañera, más que algún tipo de premio. Sé que muchos de nuestros juegos implicaban entregarle algún tipo de tributo por no comerme en la forma de canciones o aventuras y que él me contaba historias.

Anónimo: ¿Recuerdas si ver la Luna en el cielo tenía algún efecto en Beau?
Sí, la adoraba.

Anónimo: Me gustaría creer que eras algo más que una propiedad para él, incluso si te consideraba suya. Me parece que formó una conexión contigo, o una aproximación a eso dado su naturaleza. Se podría decir que estaba defendiéndote del gato, por ejemplo; el hecho de que pasara tanto tiempo contándote de él y sus historias parece decir algo más sobre esto, pero supongo que esto es relativo. Puede haber muchas razones para que haya vuelto a aparecer. No creo que estés loca, hay muchas cosas en este mundo que no es posible explicar o entender; por lo que he leído, me parece que lo último que Beau quiere es lastimarte.
Anónimo: Me parece que ella era simplemente otra propiedad para él. Aunque el resto de las historias me llevan a pensar que tal vez en ese momento no contaba con la capacidad para entenderla como su pareja; me parece también que Beau es muy similar a un niño yendo por su fase del ‘Yo’.
Tal vez sería algo más o menos a la mitad de los extremos. Es cierto que llegó a portarse como un niño muy posesivo, pero también pasó años entreteniéndome. Pudo haber tomado lo que hubiera querido de mí e irse.

Anónimo: Explicación racional (aburrida): todo está en tu cabeza.
Explicación Paranormal: Beau es un fantasma o cualquier otro tipo de criatura sobrenatural, las historias que te ha contado son ficcionales. En serio, ¿la oscuridad se robó la luna pero él la salvó y la devolvió al cielo? Nos has contado que era superficial y egoísta. Este fantasma/demonio probablemente disfruta de inventar historias donde él es el heroe, para satisfacer su ego. Cuando lo viste vomitando los bichos negros estabas a punto de ver su forma real. Si fuera tú, sería más cuidadoso de ahora en adelante.
Racional: El análisis Tac es el miercoles. No se preocupen, no me he olvidado de la posibilidad de que me esté volviendo loca.
Paranormal: Es muy posible que estuviera inventándome cosas. De verdad me pareció verlo sufrir cuando vomitó. No sé si esa era su verdadera forma o alguna otra cosa: los bichos me recordaron la historia de la Luna. Tal vez mi sueño sólo estaba reciclando eso.

Es decir, me gustaba que estuviera cuando era niña, tal vez esto no lo he dicho suficiente: era mi amigo imaginario cuando era una niña y el asunto de ser considerada como una pertenencia más nunca fue algo en lo que me detuviera a pensar entonces: no tengo la menor idea de por qué mi estúpido yo de niño decidiría que una relación de abuso con un rey demonio era una excelente elección en materia de amistades imaginarias, pero esto de ninguna manera ha sido un indicativo de mis relaciones siendo un adulto.
 
 
 

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imágen de cabecera: answerphone

un pobre ciego

En Berlin, tras la segunda guerra mundial, poco dinero, poca comida y muchísima hambre. En esos tiempos, la gente contaba el cuento de una joven mujer que vio a un ciego abriéndose paso entre una multitud. Los dos comenzaron a hablar. El hombre le preguntó si podía entregar una carta en el domicilio del sobre. Bueno, le quedaba de camino a su casa.

Partió para entregar el mensaje y cuando se dio la vuelta para regresar y ver si había algo más que el pobre ciego necesitara, lo vio, apurándose a desaparecer en la multitud, sin sus lentes oscuros o su bastón guía. Una o dos semanas después, la policía respondió al reporte y descubrió, para asombro de todos, una carnicería que después de una mínima revisión, cerró de inmediato, condenando a los empleados a penas que de entrada parecieron un poco exagerados.

El mensaje en el sobre decía:

“Esta es la última que te mando hoy, Saludos.”

baile

La primera vez que lo vi había salido a caminar de noche como a veces lo hago. Nunca me asustó salir de noche, mi vecindario jamás sufrió de un crimen peor al de algún robo ocasional o un carro andando demasiado rápido. Caminé por un parque local y justo me sentaba en una de las bancas, debajo de un arbotante de luz, cuando este gato de color negro apareció delante mío. Creo haberlo escuchado ronronear. No parecía hostil. Así que extendí una mano y comencé a acariciarlo. Sus maullidos me enternecieron. Ronroneó más fuerte y se enroscó en una de mis piernas dando vueltas, como los gatos hacen. Abrió el hocico, no para maullar, sino para mostrarme sus dientes, como si estuviera sonriendo, luego lo cerró. Algo hizo se movió en un arbusto cercano y eso lo hizo huir. Era tarde, así que comencé a caminar de regreso a casa.

Llegué a mi puerta y justo mientras metía mi llave, escuché un maullido justo detrás de mí. Me di la vuelta. Ahí estaba mi nuevo amigo, sentado, mirándome con sus ojos enormes y verdes, brillantes y tétricos como los de cualquier otro gato. Sé que no debes alimentar un animal callejero, pero no pude evitarlo. Se veía hambriento. Entré a mi casa y apuré a servir jamón en un pato desechable. Cuando volví afuera, se había ido. Así que dejé el plato en el suelo, junto a mi puerta. Incluso hice ese “sh sh” con el que se supone que se llama a un gato, no había rastros de él.

Me fui a la cama, eran algo así como las once y media. Desperté un rato después, al escuchar lo que me parecieron pequeños golpecitos en la ventana de mi cuarto. Si no hubiera estado adormilado habría respondido de otro modo. Me di la vuelta sobre mi cama para ver a la ventana y encontrarme con mi viejo amigo, el mismo gato, sentado sobre el marco de la ventana. En definitiva, parecía sonreír. Su sonrisa era apenas un asomo vago, un golpecito de blanco debajo de sus labios. Su cola se movía de un lado a otro, como con vida propia y a momentos, golpeteaba el cristal como un peludo y larguísimo dedo de pesadilla.

»tú no tienes gatos

Presagio

Estas imágenes capturan la última vez que Maisie Deacon, 11 años, fue vista. Fueron tomadas por su hermana mayor, Isabelle, en una mañana de Octubre 23. Isabelle relata que Maisie había estado hablando sola durante la tarde. Cuando Isabel, una fotógrafa amateur, salió de la casa para ver qué pasaba, Maisie comenzó a forcejear como si alguien la estuviera sujetando. Sorprendida por el “trance” en el que encontró a su hermana, Isabelle decidió fotografiar a su hermana, instantes antes de terminar inconsciente por lo que ella describe como una “nube de tierra”. »ver

Globo

Cuando tenía cinco años fui a un kínder que, desde lo que puedo recordar, estaba enfocado en la importancia del aprendizaje a través de la experiencia. Era parte de una iniciativa basada en el ritmo propio de aprendizaje de los niños; tal vez para facilitar esto era que la dirección permitía que los maestros crearan programas de trabajo muy inventivos. Cada maestro se enfocaba en cierta área de especialidad y formaba grupos que duraban durante todo el año, en la dirección de su área de conocimientos. Los grupos tenían nombres: había un grupo espacial, un grupo marino, un grupo terrestre; yo estaba en el social.

En este país, durante el kínder, aprendes tanto como amarrarte bien los zapatos y compartir cosas, no hay mucho más que recordar. Recuerdo un par, muy claramente: que fui el primero en aprender a escribir correctamente mi nombre y el proyecto del globo; la piedra angular del grupo social, que pretendía describir en un nivel muy simplificado, cómo es que funciona una comunidad.

Probablemente has escuchado de esta actividad. En un viernes (recuerdo claramente que era un viernes, porque había estado emocionado por el fin del proyecto durante toda la semana), hacia comienzos del año, entramos una mañana al salón para encontrar un globo flotando y unido a nuestro pupitre con cinta adhesiva. En cada uno de nuestros pupitres, había un plumón, una pluma, una hoja de papel y un sobre de carta. El proyecto consistía en escribir una nota, meterla dentro del sobre y pegarla al globo, en el que podríamos dibujar algo con el plumón, si queríamos. La mayoría de los niños comenzaron a pelear por los globos, porque querían un color distinto, pero yo fui directamente a escribir mi nota, porque era en lo que había estado pensando.

Todas las notas debían seguir una estructura básica y flexible dentro de cuyos márgenes se nos permitía ser creativos. Mi nota decía algo así:

¡Hola, encontraste mi globo!, Mi nombre es [mi nombre], y voy al kínder [nombre del kínder]. Te regalo mi globo, pero me gustaría que contestaras mi carta, me gusta Bob Esponja, explorar, construir fuertes, nadar y estar con mis amigos. ¿A ti qué te gusta? Ojalá me escribas pronto. Te dejo un dólar para el correo.

En el dólar escribí, a lo largo PARA LAS ESTAMPILLAS, lo que mi mamá me dijo que no era necesario, pero yo creí que sería un detalle genial.

»Mantener correspondencia

paradoja del escéptico

Hace mucho tiempo, bajo el ala de una larga noche de tormenta, mi mamá me acariciaba el pelo; me susurraba al oído, con suavidad, que no había nada qué temer en la oscuridad. Que no existían monstruos´ni seres acechando en los entrepaños más negros de mi habitación, ni allá afuera, que podía dormir sin temer a una mano delgada y pálidad que asomada despacio desde abajo de la cama, que no había nada que temer a los salvajes ojos que tal vez brillaban en el fondo de mi clóset. Y aunque en mis recuerdos le sonrío y acepto creerle, le aseguro que entiendo y que nada temo al quedarme a solas, sé, ya desde entonces, que esa es una verdad a medias, que tan sólo estoy dispuesto a aparentar.

§ creer a pies juntillas…

sólo eso

Ahí va de nuevo. Algo en serio se movió esta vez, fue muy rápido, pero seguro que lo viste con el rabillo del ojo. Algo se movió. No tienes mascotas, todas las puertas están cerradas y tus padres llegan a las diez, así que… espera, cálmate, no hay manera de que algo se moviera. Es sólo tu imaginación , sacando lo mejor de ti. Aquí nada más estás tú, el monitor y la ventana. Afloja los dientes. Da un vistazo por la ventana, busca, mira: claro que no se puede estar demasiado seguro, pero, ¿encontraste algo? No, por supuesto que no, y qué bien.

¿Y en qué estabas pensando, de todas formas? Parece que tienes seis años. Vuelve a lo que hacías. No pasa nada. Ya planeabas alistarte para ir a la cama, de todas formas. En el baño, la cortina de la regadera se mueve. No, espera, cálmate. Tienes que dejar de asustarte a ti mismo: la cortina no se movió sola. Es tu imaginación, hiperactiva, perniciosa, llenando los espacios en donde no hay nada. Te miras en el espejo, te dices, en voz alta, segura: mi imaginación, sólo eso.

Suspiras, apagas la luz y caminas a tu cuarto. Te acuestas, te cobijas, miras al techo, yermo, oscuro. La puerta está cerrada y la luz del corredor y la sala iluminan levemente. Tu ventilador es el único sonido cercano. Estás seguro. La luz bajo la puerta cambia con el movimiento de una silueta del otro lado, pasos.

No, no, no. Basta. Es tu imaginación. Sólo eso y nada más. Basta. Estás solo. Tu imaginación, nada más. A dormir, miedoso.

Justo cuando estás a punto de deslizarte por ese hueco entre las almohadas, ese pasillo tibio, ese escalón alado que nadie recuerda que pisa al dormir, vuelves a sentirlo: hay algo en la oscuridad, algo entre la ventana y tú. Es sólo tu imaginación, mirándote dormir, con una sonrisa.